Breve historia | La Venaria Reale

Breve historia

Recorre la historia del Palacio y sus fases de construcción

La Venaria Reale, grandioso complejo a las puertas de Turín, con 80.000 metros cuadrados de edificio monumental del Palacio Real y 60 hectáreas de Jardines, bienes adyacentes al Centro Histórico de Venaria del siglo XVII, y a las 3.000 hectáreas amuralladas del Parque de La Mandria, es una obra maestra de la arquitectura y el paisaje, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1997 y abierta al público en el 2007 tras haber sido la obra de restauración más relevante de Europa en lo que se refiere a bienes culturales.

El edificio monumental, se precia de algunas de las más altas expresiones del Barroco universal: El encantador escenario de la Sala de Diana, proyectada por Amedeo di Castellamonte, la solemnidad de la Galería Grande y de la Capilla de San Huberto, con el inmenso complejo de las Caballerizas, obras dieciochescas de Filippo Juvarra , la fastuosa decoración, la espectacular Fuente del Ciervo en el Patio de Honor representan el marco ideal del Teatro de Historia y Magnificencia, el recorrido expositivo dedicado a los Saboya que acompaña al visitante durante casi 2.000 metros, entre el sótano y la planta noble del Palacio Real.
 

Breve Historia del Palacio Real de Venaria 

1658 – 1699: La residencia de placer y de caza

A mediados del Siglo XVII el duque Carlos Manuel II de Saboya y la duquesa María Juana Bautista de Saboya Nemours deciden construir una nueva Delitia de placer y de caza y así añadir una joya más a la corona de residencias que rodea Turín. Se le asigna el encargo al arquitecto de Corte Amedeo di Castellamonte: el proyecto, escenográfico, incluye la residencia, el parque, los bosques de caza y un burgo. La residencia nace ya desde el principio con sus jardines a la italiana, un juego de esculturas, fuentes, escalinatas y terrazas a varios niveles, con un Parque alto a la misma altura que el palacio y uno bajo, más grande, a la altura del vivero de peces Peschiera Grande. Toda la composición tiene un eje único: la línea de perspectiva que corta el burgo continúa por el largo canal que une la Fuente de Hércules con el Templo de Diana.

1699 – 1798: El Palacio de los Reyes

A partir de 1699 el arquitecto Michelangelo Garove vuelve a diseñar el complejo de la Venaria dándole un carácter más imponente y grandioso, según las ambiciones de Victor Amadeo II. Los Jardines se vuelven a diseñar completamente, esta vez a la francesa, con perspectivas abiertas hacia el infinito como dicta el gusto de la corte europea más grande, Versalles. Mientras tanto el duque se convierte en rey: en 1716 encarga el proyecto de ampliación a Felipe Juvarra, que con su Galería Grande, la Capilla de San Uberto, la Citroniera y las Caballerizas, convierte el Palacio en una de las grandes obras maestras del barroco. En 1739 Carlos Manuel III encarga a Benedetto Alfieri que dé una unidad al complejo con un sistema de galerías de comunicación y otros espacios de servicio, entre ellos las caballerizas y la escuela de equitación. El Palacio continuará con su vida de corte durante el reino de Victor Amadeo III y de Carlos Manuel IV, hasta la decadencia del Antiguo Régimen.

1798 – 1996: El período militar y la decadencia

Con la Restauración, el Palacio Real se convierte en un cuartel: lo seguirá siendo hasta finales de la segunda guerra mundial. El ocaso comienza a principios del Siglo XIX tras la llegada de Napoleón, la huída y el sucesivo retorno de los Reyes. Desaparece el diseño de los Jardines, allanados y transformados en una plaza de armas para las maniobras militares: caballos, cañones y mosquetones reemplazan parterres, fuentes y esculturas. El parque conocerá los uniformes de las guerras de independencia y los del ejército italiano durante la primera y la segunda guerra mundial. Una vez eliminado el baluarte militar, el Palacio queda abandonado a la merced de los vándalos, que lo desvalijarán llevándose todos los materiales reutilizables, desde los marcos de puertas y ventanas a las escaleras y las puertas. Un período de olvido en el que hubo algunos intentos generosos y heroicos por parte de la comunidad y de las instituciones para intervenir y evitar lo irreparable.

1996 – 2007: Las obras de restauración

La restauración del Palacio Real y de los Jardines, parte del Proyecto La Venaria Reale que incluye también la recuperación del Casco Antiguo y del Parque de la Mandria, es la mayor obra de conservación de un bien cultural hasta ahora realizada en Europa. Frescos, decoraciones e importantes testimonios arqueológicos salen a la luz a través de un trabajo experimental de restauración que ha utilizado métodos de intervención innovadores. 
Antiguos materiales y nuevas estructuras, técnicas de construcción tradicionales y modernos lenguajes artísticos, como el cine de Peter Greenaway y las esculturas de Giuseppe Penone, reinterpretan la complejidad de la Venaria. Su magnitud se aprecia también en los números: 100.000 metros cuadrados representan la superficie de todo el complejo restaurado, 9.500 son los metros cuadrados de estucos recuperados, mil de frescos sacados a la luz, 50 las hectáreas de Jardines que se pueden visitar ya, 11 los millones de litros de agua presentes en la Peschiera Grande, 4.500 los metros cuadrados de las majestuosas Caballerizas y Citroniera.

 

Desde el 2007: el renacer

La inauguración, el 12 de octubre de 2007, devuelve al público el Palacio y sus Jardines. La arquitectura, la historia, el paisaje, los lenguajes artísticos modernos, las obras maestras del arte , un entorno espectacular y evocador de los estilos de vida de los siglos XVII y XVIII ofrecen a los contemporáneos el esplendor de una gran corte europea. A través del recorrido, de visita, las exposiciones, los espectáculos, los conciertos, las convenciones y los placeres sea del vino que de la gastronomia, la majestuosidad y el placer de vivir han vuelto a casa, al Palacio de Venaria.
 

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